Tratamiento farmacológico orientado al mecanismo


Los mecanismos que subyacen al dolor crónico pueden ser multifactoriales y reflejan los diversos cambios fisiológicos en la señalización y la percepción del dolor. El dolor crónico a menudo incluye un elemento nociceptivo y uno neuropático, entre otros. Los ejemplos de dolor crónico de naturaleza multifactorial incluyen dolor lumbar crónico y dolor oncológico, que puede deberse a metástasis óseas e infiltración nerviosa1-2.

El dolor crónico raras veces se controla con el uso de un único tipo de analgésico; por ello a menudo se emplea una combinación de fármacos que actúan por diferentes mecanismos3-6.

La justificación de combinar fármacos con diferentes mecanismos de acción es que en conjunto estos fármacos actúan sobre los múltiples mecanismos que participan en las enfermedades con dolor crónico complejo, de manera que abordan los componentes nociceptivo y neuropático del dolor.

Mediante la combinación de fármacos es posible conseguir un grado de sinergia entre los fármacos, de manera que se consigue un mayor efecto analgésico. Por ejemplo, aunque los opioides tienen una potente actividad analgésica frente a los componentes nociceptivos del dolor, su eficacia frente al dolor neuropático es menor, de manera que harían falta dosis mayores para conseguir la analgesia. Sin embargo, la combinación de un opioide con un antidepresivo o un anticonvulsivo ofrece actividad frente a los componentes de dolor neuropático, y puede conseguir un nivel de alivio del dolor en enfermedades con dolor crónico complejo que no llegaría a conseguir ninguno de los dos fármacos por separado.

El uso de fármacos con más de un mecanismo de acción (MA) ofrece la posibilidad de una analgesia sinérgica3-6,8.

Los objetivos del tratamiento en el dolor crónico se deben individualizar y acordar entre el paciente y el médico7. Los objetivos deben incluir la reducción del dolor y los cambios en la experiencia del dolor. Esto se consigue mejor mediante una combinación de estrategias de afrontamiento y el uso de tratamientos que actúan sobre el supuesto mecanismo subyacente del dolor. El consenso sobre los objetivos del tratamiento se debe individualizar, y debe tenerse en consideración no solo la reversión y la prevención de la cronificación del dolor, sino también la recuperación de los procesos normales de control y modulación del dolor.

Los objetivos del tratamiento incluyen reducción del dolor, cambio en la experiencia del dolor, mejora de la calidad de vida y mejorar la capacidad funcional de los pacientes en todos los ámbitos (laboral, físico y social)7.

 

Bibliografía
1 Baron R, Binder A. Orthopade. 2004;33:568-75.
2 Banning A, et al. Pain. 1991;45:45-8.
3 Varrassi G et al. Pharmacological treatment of chronic pain – the need for CHANGE. Curr Med Res Opin. 2010; 26(5):1231-1245.
4 Raffa RB. J Clin Pharm Ther. 2001;26:257-64.
5 Raffa R. Clin Rheumatol. 2006;25:S9-15.
6 Gottschalk A. et al. New concepts in acute pain therapy: preemtive analgesia. Am Fam Physician. 2001; 63:1979-84.
7 Clark TS. Interdisciplinary treatment for chronic pain: Is it worth the money? Proc (Bayl Univ Med Cent). 2000; 13:240-3.
8 Kehlet H et al. The value of "multimodal" or "balanced analgesia" in postoperative pain treatment. Anesth Analg. 1993; 77:1048-56.